Descubrir el retrato rasacando el borrón: un Borondo en Fuencarral

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El tiempo que pasa entre un negocio que cierra y otro vuelve a ocupar su local no tiene por qué ser vacío. El escaparate de un excomercio de la calle Fuencarral, casi llegando a Bilbao, lo demuestra.

Sobre uno de sus cristales aparece el rostro de un hombre dormido. El dibujo no está pintado: ya estaba dentro del borrón de pintura blanca que alguien dejó allí. Solo necesitaba que una persona lo sacara a la luz.

El responsable de esta bella intervención es Borondo, un joven artista segoviano cuyas obras callejeras seguro que sonarán a más de uno y que ha descubierto un método para tomar la calle con su arte y que la policía no le pueda coartar: “No tendrían motivos legales para detenerme. Lo que estoy haciendo es quitar pintura”, decía hace unos meses.

Cosas explícitas que sin embargo sugieren

Sugerencias

Sugerencias

Hoy Velarde ha amanecido con un sujetador de mujer en el filo de la espada. Les habíamos visto muchas veces blandiendo un litro de cerveza (antes de recuperar sus espadas restauradas), estrenar paternidad, pero nunca antes enarbolar semejante metáfora ¿antibélica? Lo mejor de la estampa de hoy es, sin duda, imaginar la historia de la noche previa.

Por cierto, que a uno estas cosas le evocan aquella famosa foto de Felix Lorrio unas incipientes fiestas del Dos de Mayo con una pareja desnuda sobre el grupo escultórico.

Ver también:

Los viajeros Daoiz y Velarde

Arte por los suelos en Espíritu Santo

Chicken Crossing

Los viandantes de Espíritu Santo que miran al suelo cuando caminan se han encontrado esta semana dos divertidas intervenciones en las aceras de la calle. La primera de ellas está colocada junto a la puerta de una pollería y simula una señal con la inscripción chicken crossing (pollos cruzando).

El segundo está en la misma acera, casi al lado: toma la esquina de una tienda de comida rápida italiana y delimita un espacio de unos tres metros cuadrados que “se alquila”.

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Los responsables de la primera intervención (no sabemos si de la segunda) son el colectivo Yipi Yipi Yeah, que deja buena muestra de su abundante arte en el barrio, como el Humprey Bogart que decía “siempre nos quedará Malasaña” o la oveja que estos días pide desde una pared que “no obedezcas”. Seguro que en este enlace encuentras alguna intervención más que te suene.

El letrista de El torito bravo aprendió a escribir en la calle de San Lorenzo

Cartel de 1954

Hoy hemos hablado en nuestra sección Calles del Barrio de la calle de San Lorenzo, y de la academia Caballero, que estuvo en un palacete en el número 11 de la calle y fue muy célebre en todo Madrid. Allí estudió Cintas, el semi desconocido autor de uno de los grandes hits de la canción española.

En un artículo del diario El País en 1997 el compositor contaba como “Me enseñaron a escribir en la academia Caballero de la calle de San Lorenzo. No era capaz ni de leer los rótulos de las calles. El director se quedó impresionado por este caso insólito de ilusión por saber y no me cobró nada durante los dos años que tardé en aprender”.

Alejandro Cintas es letrista de otras canciones inmortales como La luna y el toro, que se ha cantado hasta en japonés, o El toro guapo, cantada por El Fary Aprendió a escribir a los 18 años en la calle de San Lorenzo y desde entonces ha escrito la letra de más de 4000 canciones. En su afán por aprender se encomendó a la lectura de los clásicos: Góngora, Alberti, Lorca y Juan Ramón Jiménez son sus favoritos.

Gente de izquierdas (aunque escribiera un chotis sobre Ángel Matanzos), vecino de Vallecas, compañero de tropelías en sus primeros años en el Madrid de los cuarenta de Currito de Utrera (considerado por algunos como el primer hippy). En 1996 se editó Empedrao poético, recopilación de coplas y poemas suyos.

En la imagen un cartel de los años cincuenta conservado en la Biblioteca Regional de Murcia, de cuando Alejandro se dedicaba a cantar. Aparece como El niño de Orihuela pese a ser de Sorhilula (Jaen) porque un impresor decidió cambiarle el nombre por su cuenta y riesgo y así se quedó.

San Antonio Abad y el demonio en la historia del arte

Palabras en los muros

“No obedezcas, recortes no, esducación pública y de calidad, porque el futuro no espera y el presente se valdrá de los recuerdos, sanidad pública universal”… Palabras en los muros

Como un gorrión…de San Bernardo

“Yo soy como un gorrión, me gusta volar bajito, bajito, bajito…porque así estoy más cerca de las cosas” Eso cuenta Serrat que le dijo una chica que se encontró en un bar pequeño una noche de primavera en Madrid. La canción que compuso dice “pajarillo pardo en la carrera de San Bernardo/ pero tu nido seco y vacío…” Debía correr el año 1970 (al menos en esa fecha salió el single). Nos preguntamos qué bar de San Bernardo sería…¿seguirá existiendo ? ¿Seguirá la chica gorrión en esta barra? En alguna otra quizá…

Panorámica de un noche navideña

Comercio tradicional en la calle del Acuerdo

El verde se abre camino en Monteleón

Césped en la calle Monteleón

En un barrio donde el césped no existe, donde los jardines hay que buscarlos fuera de los márgenes de Malasaña y lo más parecido a una pradera verde es la tierra de la plazuela del Conde Duque, la naturaleza se abre camino.

Estos días de otoño invernales ha aparecido un césped entre las piedras que soportan el peso de los coches en la calle Monteleón. “Bajo los adoquines, está la playa”, decían en mayo del 68. En Malasaña, parece que bajo los adoquines está el jardín.